Pasé ¿es lo que cuenta?

Estaba un poco preocupado, pero sólo poco, por las calificaciones de fin de semestre. Ya me había resignado a reprobar Reportaje y hacer el extraordinario, mismo que sería el primero en mi larga vida académica. No sé que se siente reprobar una materia, pero eso no quiere decir que sea un ñoño-matado, al contrario, soy bastante relajado en ese aspecto y nunca tuve notas muy altas, pero no sé que es reprobar.


Confieso que me parecía interesante experimentar lo que varios compañeros hacen al finalizar el semestre:
- decir "pinche wey, no me pasó" y mentarle su madre junto con los que tampoco pasaron o con los que de plano les fue muy mal (que sí pasaron pero con baja nota).
- preguntar a todos "¿sabes cuando son los extras?" o "¿ya estudiaste? (por cierto, no pensaba estudiar)" y andar como loco por toda la escuela.
- revisar el calendario y los grupos. Ir a pagar a ventanillas y al momento de capturar los datos del comprobante descubrir que lo perdí.


Debe ser tan molesto que quería experimentarlo. La cosa es que no entregué mi reportaje final, por huevón (flojo, perezoso). Tuve más de un mes para investigar y redactar y nada. Hasta eso el tema estaba bien curioso, el título nunca lo pensé pero trataría sobre la psicosis del secuestro, o sea, el miedo que le da a la gente ser secuestrada a pesar de que con su magnífico sueldo de 5 mil pesos al mes a penas puedan sobevivir.

Tenía pensado entrevistar a psicólogos, sociólogos, personal de Seguridad Pública para obtener estadísticas y cazar gente común y corriente para que me dijera si mis especulaciones eran correctas.

¿Suena interesante, no? Pero ya ven como es esto, tenía otras cosas que hacer que dejé pasar los días y al final, cuando decidí que se me venía el tiempo encima, ya no pude conseguir ni una misera entrevista (bueno, si conseguí una, pero a eso no se le podía llamar entrevista).

De verdad que merecía reprobar, pero el maestro me puso un 8. Calificación que me provoca un poco de vergüenza porque no me la merezco, pero ya qué, la tengo, pasé y eso es lo que importa.

Supongo que tendré que esperar un rato más para vivir la experiencia de hacer un examen extraordinario o recursar una materia.

Pasando a otras cosas, decidí abrir mi cuenta de Twitter. Sigo sin encontrarle el chiste, pero como dijo ray_iceman, recorreré el camino por mi cuenta, a ver si le agarro el gusto a esto, a ver quien me quiere seguir, aunque no prometo twittear seguido.

Hasta otra.


1 interesados:

[MnS] dijo...

¡Ni que lo digas! Reprobar se siente bien feeeeeo (y luego se hace costumbre).

Supe lo que se sentía reprobar desde mi primer semestre en la uni; es lo peeeoooooor y más vergonzoso que te puede pasar.

Así que sí, sí es lo que cuenta.

Saludos.