Revive

Bueno, no necesariamente. El blog sigue vivo y a pesar de haber sido descuidado por más de cuatro meses, sigue recibiendo visitas y comentarios; esto, entre otras cosas, es lo que me ha inspirado a seguir con mi poco activa vida de bloggero.

Para empezar quiero felicitar a mi blog por sus dos añotes (cumplidos en enero). Ya que no habrá un post dedicado especialmente para ello, sólo quiero decir que me siento complacido por el trabajo que he hecho hasta hoy. Sé que muchos pueden decir "cómo te complace un trabajo tan poco cuidado", pero la cuestión, creo yo, radica más en el "amor" (por llamarlo de algún modo) que le tengo a mi blog, ya que aquí están escritas muchas cosas sobre mí, mis hazañas, desventuras, tarugadas, complejos; en fin, todo esto es una pequeña parte de mí y eso es lo que vale.

Quizá también ya es tarde para felicitar a todos aquellos que comenzamos, junto con los primeros meses del año, un nuevo semestre, ciclo escolar, laboral, noviazgo, o lo que sea, pero nuevo. Será que ya me estoy haciendo viejo, pero creo que es indispensable darle la importancia que se merece a cada cosa nueva que nos suceda, ya que sólo hay una primera vez y se tiene que disfrutar como es debido.

Una de las razones por las que también dejé de postear fue que no tuve internet en mi casa: fue horrible durante el primer mes, después lo fui asimilando poco a poco. Comencé a ver un poco más de televisión (debo aclarar que sólo le dedico la maravillosa cantidad de 2 o 3 horas a la semana), me leí un par de libros más (en menos tiempo de lo que me esperaba), el dibujo no lo retomé, creo que ese talento ya quedó perdido. Reflexioné sobre muchas cosas, entre ellas, algo que se llama sistema de necesidades (Gracias a la profesora Verónica por hostigarme con la escuela de Budapest) ¿alguien sabe qué es eso? Pues daré una pequeña explicación con un ejemplo:

Estoy en mi segunda década de vida y el teléfono celular se ha convertido en un accesorio indispensable en mi vida para poder comunicarme con mis papás, mi hermano, amigos, compañeros de la escuela, uno que otro conocido de quien necesite algún favor, o algo parecido. Sin embargo, no siempre fue así. Cuando estaba en secundaria sabía que existían teléfonos portátiles y me decía "que chido sería tener uno", pero caía en cuenta que no lo necesitaba, para qué si no había con quién comunicarme. Si quería decir algo, buscaba a esa persona, le llamaba por teléfono a su casa si era muy indispensable hacer llegar el mensaje y si no, esperaba hasta poder verla.

Hoy en día, si pierdo a alguien en la escuela lo único que tengo que hacer es sacar el celular, hacer una llamada o mandar un sms y listo. Si no tengo su número, hago otra llamada para conseguirlo. Hay casos muy curiosos de personas que no gustan de cargar con un estorboso teléfono movil y eso es desesperante porque es prácticamente imposible localizarlos ¿no fastidia?

Bien podría parecer que estoy en contra de la tecnología, pero no es así, soy un amante de ésta, por muchas cosas como su capacidad para facilitar tantas cosas, su belleza (¡existen gadgets tan bonitos!), el impacto que tiene (el bueno, obvio). Y lo cierto es que tampoco critico este sistema de necesidades, ya que formo parte de él, estoy totalmente empapado de él. 

Lo único que pretendo con esto es hacer pensar al querido lector en cómo era su vida antes de conocer los teléfonos celulares, las computadoras portátiles, iPod (o el eproductor que posea), e-mail, Twitter, Facebook, messenger, etc. ¿cómo eran sus vidas?

En fin, a ver qué me pueden contar ustedes, hasta el siguiente post.

NOTA: Los posts anteriores tienen algunos conflictos. Me cerraron el servicio donde subí los audios, así que pido me disculpen, iré actualizando todo para ponerlo en orden, mientras tanto, disfruten de lo nuevo que vaya apareciendo en el blog.

2 interesados:

Ray dijo...

Soy de la postura de que hay que usar la tecnología pero no acostumbrarse demasiado o bien tener un plan B para cuando falle o ya no podamos tenerla. En ese plan lo primero es no caer en la desesperación y entender que hubo un momento en que existíamos perfectamente sin ella.
Se me vino a la mente una nota que leí sobre el reciente terremoto en Chile y de las "lecciones aprendidas". Una de ellas era precisamente el error de confiar plenamente en la tecnología 3G remplazando a los medios tradicionales de radio AM/FM. El resultado fue que luego del terremoto la red colapsó, no había energía para cargar celulares y lo que finalmente sobrevivió fueron los radios portátiles alimentados con pilas o bien escuchados directamente en los autos.
Sinceramente una buena parte de la tecnología actual se enfoca en crear necesidades y vendérnoslas como si fuesen indispensables.
Curiosamente en este momento yo paso por un dilema con los celulares. Hasta ahora cubro mis necesidades con un cel y una tarjeta amigo (ya hice comercial) de 100 pesos al mes. Evalúo la posibilidad de un hacerme de un smart phone pero por ahora realmente sería más un capricho que una verdadera necesidad. Así que lo estoy pensando, no quisiera engañarme creado necesidades que no existen.
De lo demás considero que soy muy desprendido y podría vivir sin muchas cosas el día de mañana. Lo más difícil sería sin duda la computadora y mi IPod.

Alejandro Mercado dijo...

Tienes razón, la supertecnología puede fallar y entonces si será todo un caos. Aunque no sé si preocuparme mucho porque suceda algo como en Chile, México es tan tercermundista que la expansión de las redes 3G son limitadas...

En fin, a mí también me costaría mucho desprenderme de la computadora, no imagino mi vida actual sin ella.